Inestabilidad de la columna vertebral

Nuestra columna vertebral está sostenida por varias piezas sueltas que se ocupan de su movilidad y de su estabilidad. Entre éstas están no solo las vértebras y los discos intervertebrales, sino también los tendones, ligamentos y músculos. La columna puede llegar a inestabilizarse por debilidad, desgaste continuo o lesiones agudas de estas partes.

ImagePor ejemplo, si los ligamentos y los tendones pierden elasticidad o se desgastan ya no aguantan las vértebras lo suficientemente fuerte. Las vértebras pueden entonces desplazarse más de lo normal. Lo mismo ocurre si los discos intervertebrales pierden altura o si la musculatura está débil. En el peor de los casos se llega a las denominadas vértebras deslizantes.

Síntomas: por lo general se siente la inestabilidad en las regiones afectadas directamente. De ese modo la inestabilidad de las vértebras cervicales lleva por ejemplo a dolor de cuello. No obstante, el dolor pueden llegar a otras regiones si los nervios se han pinzado por desplazamiento. Al forzar surgen a menudo transtornos.

Terapia: para mitigar los dolores y para mejorar la musculatura se prestan diversos métodos conservativos. Otras medidas dependen de la causa de la inestabilidad: para discos intervertebrales degenerados ofrecemos el cultivo de cartílago intervertebral, con el que se recupera la función amortiguadora de forma natural. Si por el contrario nos encontramos con osteoporosis de las vértebras aplicamos quifoplastia. En algunos casos, en los que los otros métodos no dan resultado tenemos que estabilizar el segmento de la columna vertebral mediante espondilodesis.