Prótesis de rodilla

ImageSi la rodilla está tan dañada– por ejemplo por artrosis o por enfermedades reumáticas – que las medidas conservadoras o quirúrgicas no alivian lo suficiente se suele tomar la decisión de reemplazarla por una articulación artificial. Dependiendo de las circunstancias individuales seleccionamos la prótesis adecuada para cada paciente.

ImageLas prótesis de rodilla se suelen dividir entre prótesis parcial – la denominada prótesis rotacional – y la prótesis total de rodilla – la endoprótesis total (TEP). Con la primera se reemplaza tan solo una parte de la superficie de la articulación, que está muy dañada, suele ser la parte interior de la rodilla. El tipo de prótesis total de rodilla que se emplea depende del avance de la enfermedad. Si los ligamentos de la rodilla todavía son estables, solamente solemos reemplazar la parte de la superficie dañada por el desgaste usando una prótesis de superficies. Con esa prótesis podemos recuperar mejor la movilidad natural de la rodilla y no dañamos tanto la estructura ósea. Si el desgaste ya ha ocasionado una inestabilidad notable de la rodilla, se pueden recuperar las funciones de la rodilla y un paso sin dolor y seguro usando una articulación con eje. Esa prótesis funciona como una bisagra y permite que la rodilla se pueda mover y la estabiliza.

Duración del tratamiento: aproximadamente 1,5 horas
Estancia en la clínica: por lo general 12 a 14 días Durante ese tiempo los pacientes aprenden lo más importante para el tratamiento ulterior.
Tiempo de reposo: algunas semanas. Para fortalecer la musculatura y para corregir el paso irregular que tenía el paciente, debido a la enfermedad, suele ser necesaria la fisioterapia. Después los pacientes puede volver a su rutina diaria sin ayudas para caminar, caminando correctamente.
Deporte: también se puede practicar con una articulación artificial. Para ello es preciso que el paciente se asesore individualmente para evitar la sobrecarga de la articulación artificial.